Empiezo el día como que de costumbre. Suena el despertador y casi como una máquina lo apago antes que mis instintos animales aparezcan y lo callen de formas menos tradicionales. Ya un poco más conciente de mis actos me dirijo hacia el baño, enciendo la terma para poder disfrutar de un baño matinal, y es que a las 5 am, aún arrecia el frío.
Luego a conseguir un cupo, como todos los días en aquellos ómnibuses de transporte interprovincial que unen mi natal ciudad con la cual a la que asisto para laborar. Pero como siempre mi vida es agridulce, si no son las personas que con una declamación, bien sea sobre la misericordia divina, sobre la uña de gato, o sobre el mejor dentífrico, otras lo hacen amenizando el viaje con algunas vernaculares canciones, con la finalidad de llevar unos cuantos soles a su hogar, hoy tocó el turno de un operativo para la verificación de transportes. Así que nos detuvieron en la gareta de peaje en tanto un hombre de aspecto robusto y voz vozarrona se encargaban de interrogar al conductor del vehículo. Mientras miraba cada vez con más preocupación mi pequeño reloj, el cual me decía que quizás a fin de mes vería disminuido mi frugal sueldo por alguna tardanza.
Ocho de la noche y aún no termino de ordenar aquellos documentos que necesito para poder presentar los avances al jefe. Salgo de mi centro de labores y la noche fría y oscura me recibe con un gélido abrazo.
Sentado en mi acostumbrado sillón luego de otro día de arduo trabajo en aquella oficina de ínfimas dimensiones y de colores oscuros y teniendo por fondo musical los comentarios del periodista que informan de una nueva marcha por parte de algunos sectores públicos en contra del Tratado de Libre Comercio, la bandeja de entrada de mi correo electrónico me recibe con un: Ud. No tiene nuevos mensajes. Y como ya se está haciendo costumbre el servicio de conversación en línea solventado por el multimillonario Gates no funcione opté por utilizar uno de la compentecia y yahoo!!! Entré a la conversación.
Grande fue mi sorpresa al encontrar entre mis “nuevos” contactos varios nombres que no reconocía. ¿Desde cuando habrían figurado allí? pues no tengo costumbre de utilizar este medio, pero hoy día, estresado por el trabajo, quería “relajarme” conversando con alguien.
Uno de esos desconocidos contactos inicia una conversación conmigo. Hola le digo… no sé quien eres. Hola ¿no te acuerdas de mí? Soy…Llevamos un par de cursos en la universidad. ¡Ah! ¡Hola! Grande fue mi sorpresa enterarme de quien se trataba. Aquel chico que se sentaba a dos sillas de la mía y que siempre llegaba tarde con la cabellera en desorden y con sus ojos saltones a las clases de dibujo técnico. Me alegró aquel rutinario día de los acostumbrados que suelo tener. Recuerdo que siempre le miraba y me reía de los comentarios fuera de lugar que podía realizar… sin que decir que los trazos que realizaba demostraba su poca habilidad manual para el uso de reglas o compases. Puso su cámara web para poder verlo estaba tal cual lo recordaba en las clases de la universidad en aquellas mesas rectas cubiertas con fórmica blanca y con sillas colocadas detrás de ellas para que los momentáneos ocupantes pudieran escuchar las clases con la mayor comodidad. Estas igual que la ultima vez que te vi. El mismo flaco de siempre. Jajaja por más que vaya al gimnasio o tome no se que pastillas siempre seré así – me respondió. E iniciamos una no tan corta conversación en aquella fría madrugada del mes de Julio. Interrogándome casi judicialmente por alguna u otra compañera de clases. Yo le veía y le recordaba… recordaba cuando conversábamos fuera del aula y el con un complejo de inmaduro (según él jamás maduraría), nos reíamos varias veces y otras no tanto nos burlábamos de alguien. Cosas que alguien hace cuando tiene 16 años encima. Me gustaba bastante estar con el, salir, sentarnos y bromear o hablar de cosas intrascendentes o simplemente jugar en la PC o escuchar un casete una y otra vez (en aquella época aún no habían CDs). Fue el primer chico que me llegó a gustar. Un desconocido de mi, de mis sentimientos y pensamientos, y creo que seguirá así sin conocerlos ni saberlos.
Pero algún día esa “magia” se rompió y pasamos a conversar menos, alejarnos e inclusive pelearnos por razones que ahora no recuerdo. Luego se cambió de universidad, creo que por razones familiares, y yo cambié de vida. Pero ahora y por obra del “destino” (mejor dicho de un amigo en común quien le brindó mi e-mail) pudimos recordar aquellos momentos. Otra vez las casualidades.

11 Agosto 2005, 06:45
Ah... los reencuentros.
Tienen su encanto, mi amigo. Y son mas deleitables cuando se tratan de amores idos.
Esperemos en tu caso que ojalá esta vez sea correspondido.
Un abrazo
11 Agosto 2005, 09:06
Asi pues mauricio... un reencuentro. No creo que este sea correspondido el es straight. Y le recuerdo como el primer chico que me gustó. Pero fue agradable conversar con él.
Ojala algun día encontremos a una persona que nos corresponda aquello que nosotros estamos ansiosos por dar. :S
15 Agosto 2005, 10:04
Tu lo has dicho... ojalá.