Febrero
21
"La vida no es la que uno vivió, sino la que recuerda y cómo la recuerda para contarla".

Así, parafraseando a Gabo, inicio la última parte de la historia de Rocky Raccoon.


Gabo
Así, parafraseando a Gabo, inicio la última parte de la historia de Rocky Raccoon.

La parafernalia navideña invadía la ciudad. Los colores rojo y verde eran el común denominador aquella semana y ni que decir de las canciones melodiosas y otras no tanto que se dejaban oír en cada esquina y hasta en la oficina del trabajo. Por doquier saludos de buena nueva y deseos de parabienes se propalaban luego del habitual hola, quien sabe si eran sinceros o sólo se contagiaban de lo que hacían todos y seguían como corderitos al rebaño. Todo este ambiente en el trabajo se debía a que era el ultimo día laborable de esa semana y luego pasaríamos las “fiestas navideñas” fuera del trabajo.

Así fue como pasó aquel viernes 23 de diciembre del año que terminó. Por la tarde las compras navideñas de rutina, regalos para los familiares y amigos más cercanos. Por la noche un rato de diversión en la discoteca, y era obvio que Rocky iría aquel día.
Como es costumbre en esta fechas, las personas acuden desde los más recónditos lugares hacia su ciudad natal, o por lo menos la ciudad donde se encuentran sus familiares, es así que aquella noche en la discoteca uno de mis amigos a quien no veía hace años hizo su aparición. Estaba con varios kilos de más, lo que, en un primer momento, no me dejó reconocerlo. Visto que teníamos varías cosas que contarnos me invitó a su mesa. El estaba acompañado también. Conociéndolo, era el amante de turno. Mi amigo, a quien llamaré Juan, se caracterizaba no precisamente por ser un fiel amante. Era de los que gustan de relaciones hedonistas y utilitaristas, y me incitaba a seguirlo. Por el contrario yo defendía que la tesis de que puede existir una persona para cada uno, aquel que te sepa entender y comprender, que sea tu amigo y compañero, y no sólo busque placer.
Rocky seguía amable como siempre, tratando de que yo pasara un momento agradable. Preocupándose si tenía calor, o si tenía sed. Bailamos, conversamos, y pues también nos besamos. Me encontraba menos cohibido que en las ocasiones anteriores. Lo estaba conociendo y pues parecía una persona con buenos sentimientos. Ilusiones.
Ya avanzada la madrugada, una amiga me pidió la acompañe a su casa. Como buen caballero no me negué. Le dije a Rocky que se uniera a la gira. Juan me rogó que regresara para seguir con la conversación pues hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. Así los tres, Rocky, mi amiga y yo, salimos de la discoteca. Mi amiga preguntó si éramos pareja, pues ambos estábamos abrazados, respondimos que íbamos en etapa de conocernos y a ver si surgía algo más que amistad.
Al dejar a mi amiga en su casa pregunté a Rocky que quería hacer, si ya quería ir a su casa, o regresar a la disco, o ir a otro lado. Displicente como solía ser dejó la decisión en mis manos. En realidad quería conversar con Juan, pasar más tiempo con Rocky y bailar sólo un rato más, pues ya el cansancio estaba haciendo estragos.
Al volver a la disco, ésta se hallaba casi vacía, sólo había unos cuantos. Juan, ya bastante entrado en tragos se alegró de que volviera. Me comentó que había logrado ligar con alguien y que deseaba lo acompañara a tomar un par de tragos a otro lugar, junto con su amante de turno, a lo que respondí que sólo sería por un momento.
Nos dirigimos a otro lugar para continuar con la charla. Rocky y yo abrazados como siempre. El resto de personas nos interrogó si éramos pareja. A lo que respondimos que sí.
Ingresaron nuestros acompañantes al bar. Juan, Rocky y yo nos quedamos en la entrada. Juan nos comentó que prefería ya retirarse, estuve de acuerdo al instante, por lo que él ingresó a despedirse. Nos rogó lo esperáramos unos minutos. Pasado un lapso, no hacía aparición Juan, así que Rocky entró a verlo. Nuevamente no aparecía ni uno, ni otro, por lo que tuve que ingresar al recinto. Al hacerlo Rocky estaba saliendo. Me comentó que Juan se había encontrado con su ex, llamado Alejo. Le pedí a Rocky me acompañara a despedirme de Juan antes de retirarnos.
Al dirigirme a Juan, nuevamente me rogó me quedara unos minutos para conversar. Eran cerca de las 4 am. Accedí unos minutos. Conversamos entre todos. Alejo era un tipo de porte delgado, algo sarcástico al hablar, y hasta cierto punto me pareció de las personas que se caracterizan por infiltrar cizaña en otros. Había algo en sus ojos que no era de mi agrado. Declamó sobre su mala suerte amorosa y su poca capacidad para formar relaciones estables, pues en la mayoría de las que había participado el “amor” se había “esfumado” más rápido que volando. Luego Juan se disculpó un momento y se retiró. Lapso después me llamó al móvil. Rogándome que no dijera que era él, me comunicó que se retiraba con su ligue y que yo hiciera lo mismo. Sorprendido di por finalizada la conversación con Alejo. Con Rocky salimos del lugar, no sin antes comentarle lo de mi charla telefónica con Juan. Convenimos en avisarle a Alejo, sin delatar a Juan, que también se dirigiera a casa. Yo había prometido a Rocky acompañarlo a su casa, a lo que él, con incrédula mirada, respondió seguidamente con una amplia sonrisa.
Al salir nuevamente y esperar un taxi, observamos que Alejo se detenía en la puerta del bar. Nos miramos con Rocky y decidimos decirle a Alejo para irnos juntos. Y así sucedió. Íbamos camino a casa de Rocky cuando Alejo propuso seguir bebiendo. Yo me opuse, pues ya me sentía cansado, además no me animaba mucho la conversación con Alejo. Rocky se entusiasmó con la idea y propuso un local cerca de su casa. Al llegar a dicho local, para suerte mía se encontraba cerrada. Mi reloj marcaba las 5 AM.
Ante esta negativa por parte del destino optamos por dirigirnos a nuestras casas. En la esquina del barrio donde vive Rocky se encontraban varios taxistas estacionados. Le dije a Alejo que se adelantara con su taxi, que yo me quedaba un rato más. Hecho que ocurrió. Alejo partió en su taxi tomando la calle que se encontraba a la derecha de donde nos encontrábamos. Rocky y yo nos abrazamos fuertemente para despedirnos. El susurró a mis oídos una hora para encontrarnos vía Internet, y que tuviera mi móvil encendido pues a la medianoche, víspera de navidad, el quería ser el primero en saludarme. Acepté la propuesta.
Tomé el segundo taxi estacionado allí. El conductor me preguntó si yo le había hablado minutos antes, hecho que negué. Misteriosamente el taxi enrumbó por el lado opuesto a la esquina de la casa de Rocky, es decir el izquierdo haciendo el viaje un poco más largo. Algo extraño me hizo dudar, pero dejé de prestar atención.
Al llegar a casa, a pesar del cansancio no podía dormir. Eran las 5:30 AM. Creo que pegué los ojos unos cuantos minutos. A las 7 AM, no pude más me dirigí a la PC y mandé una tarjeta navideña a Rocky, en la que le decía que me estaba simpatizando cada vez más y que ójala prosperara en algo estable. Continué enviando tarjetas navideñas a algunos de mis más cercanos amigos y leyendo alguna que otra cosa en Internet.
A media mañana, recibo una llamada de Juan, en la que desesperado me pide el teléfono de Rocky, ante mi sorpresa por tal apuro termina contándome que Alejo y Rocky se habían acostado y el primero había perdido su móvil en dicho encuentro. Quedé mudo. No sabía que pensar. Horas antes Rocky había estado bien conmigo y ahora esto.
Llamé a Rocky.
Como es costumbre en esta fechas, las personas acuden desde los más recónditos lugares hacia su ciudad natal, o por lo menos la ciudad donde se encuentran sus familiares, es así que aquella noche en la discoteca uno de mis amigos a quien no veía hace años hizo su aparición. Estaba con varios kilos de más, lo que, en un primer momento, no me dejó reconocerlo. Visto que teníamos varías cosas que contarnos me invitó a su mesa. El estaba acompañado también. Conociéndolo, era el amante de turno. Mi amigo, a quien llamaré Juan, se caracterizaba no precisamente por ser un fiel amante. Era de los que gustan de relaciones hedonistas y utilitaristas, y me incitaba a seguirlo. Por el contrario yo defendía que la tesis de que puede existir una persona para cada uno, aquel que te sepa entender y comprender, que sea tu amigo y compañero, y no sólo busque placer.
Rocky seguía amable como siempre, tratando de que yo pasara un momento agradable. Preocupándose si tenía calor, o si tenía sed. Bailamos, conversamos, y pues también nos besamos. Me encontraba menos cohibido que en las ocasiones anteriores. Lo estaba conociendo y pues parecía una persona con buenos sentimientos. Ilusiones.

Ya avanzada la madrugada, una amiga me pidió la acompañe a su casa. Como buen caballero no me negué. Le dije a Rocky que se uniera a la gira. Juan me rogó que regresara para seguir con la conversación pues hacía mucho tiempo que no lo hacíamos. Así los tres, Rocky, mi amiga y yo, salimos de la discoteca. Mi amiga preguntó si éramos pareja, pues ambos estábamos abrazados, respondimos que íbamos en etapa de conocernos y a ver si surgía algo más que amistad.
Al dejar a mi amiga en su casa pregunté a Rocky que quería hacer, si ya quería ir a su casa, o regresar a la disco, o ir a otro lado. Displicente como solía ser dejó la decisión en mis manos. En realidad quería conversar con Juan, pasar más tiempo con Rocky y bailar sólo un rato más, pues ya el cansancio estaba haciendo estragos.
Al volver a la disco, ésta se hallaba casi vacía, sólo había unos cuantos. Juan, ya bastante entrado en tragos se alegró de que volviera. Me comentó que había logrado ligar con alguien y que deseaba lo acompañara a tomar un par de tragos a otro lugar, junto con su amante de turno, a lo que respondí que sólo sería por un momento.
Nos dirigimos a otro lugar para continuar con la charla. Rocky y yo abrazados como siempre. El resto de personas nos interrogó si éramos pareja. A lo que respondimos que sí.
Ingresaron nuestros acompañantes al bar. Juan, Rocky y yo nos quedamos en la entrada. Juan nos comentó que prefería ya retirarse, estuve de acuerdo al instante, por lo que él ingresó a despedirse. Nos rogó lo esperáramos unos minutos. Pasado un lapso, no hacía aparición Juan, así que Rocky entró a verlo. Nuevamente no aparecía ni uno, ni otro, por lo que tuve que ingresar al recinto. Al hacerlo Rocky estaba saliendo. Me comentó que Juan se había encontrado con su ex, llamado Alejo. Le pedí a Rocky me acompañara a despedirme de Juan antes de retirarnos.
Al dirigirme a Juan, nuevamente me rogó me quedara unos minutos para conversar. Eran cerca de las 4 am. Accedí unos minutos. Conversamos entre todos. Alejo era un tipo de porte delgado, algo sarcástico al hablar, y hasta cierto punto me pareció de las personas que se caracterizan por infiltrar cizaña en otros. Había algo en sus ojos que no era de mi agrado. Declamó sobre su mala suerte amorosa y su poca capacidad para formar relaciones estables, pues en la mayoría de las que había participado el “amor” se había “esfumado” más rápido que volando. Luego Juan se disculpó un momento y se retiró. Lapso después me llamó al móvil. Rogándome que no dijera que era él, me comunicó que se retiraba con su ligue y que yo hiciera lo mismo. Sorprendido di por finalizada la conversación con Alejo. Con Rocky salimos del lugar, no sin antes comentarle lo de mi charla telefónica con Juan. Convenimos en avisarle a Alejo, sin delatar a Juan, que también se dirigiera a casa. Yo había prometido a Rocky acompañarlo a su casa, a lo que él, con incrédula mirada, respondió seguidamente con una amplia sonrisa.
Al salir nuevamente y esperar un taxi, observamos que Alejo se detenía en la puerta del bar. Nos miramos con Rocky y decidimos decirle a Alejo para irnos juntos. Y así sucedió. Íbamos camino a casa de Rocky cuando Alejo propuso seguir bebiendo. Yo me opuse, pues ya me sentía cansado, además no me animaba mucho la conversación con Alejo. Rocky se entusiasmó con la idea y propuso un local cerca de su casa. Al llegar a dicho local, para suerte mía se encontraba cerrada. Mi reloj marcaba las 5 AM.
Ante esta negativa por parte del destino optamos por dirigirnos a nuestras casas. En la esquina del barrio donde vive Rocky se encontraban varios taxistas estacionados. Le dije a Alejo que se adelantara con su taxi, que yo me quedaba un rato más. Hecho que ocurrió. Alejo partió en su taxi tomando la calle que se encontraba a la derecha de donde nos encontrábamos. Rocky y yo nos abrazamos fuertemente para despedirnos. El susurró a mis oídos una hora para encontrarnos vía Internet, y que tuviera mi móvil encendido pues a la medianoche, víspera de navidad, el quería ser el primero en saludarme. Acepté la propuesta.
Tomé el segundo taxi estacionado allí. El conductor me preguntó si yo le había hablado minutos antes, hecho que negué. Misteriosamente el taxi enrumbó por el lado opuesto a la esquina de la casa de Rocky, es decir el izquierdo haciendo el viaje un poco más largo. Algo extraño me hizo dudar, pero dejé de prestar atención.
Al llegar a casa, a pesar del cansancio no podía dormir. Eran las 5:30 AM. Creo que pegué los ojos unos cuantos minutos. A las 7 AM, no pude más me dirigí a la PC y mandé una tarjeta navideña a Rocky, en la que le decía que me estaba simpatizando cada vez más y que ójala prosperara en algo estable. Continué enviando tarjetas navideñas a algunos de mis más cercanos amigos y leyendo alguna que otra cosa en Internet.
A media mañana, recibo una llamada de Juan, en la que desesperado me pide el teléfono de Rocky, ante mi sorpresa por tal apuro termina contándome que Alejo y Rocky se habían acostado y el primero había perdido su móvil en dicho encuentro. Quedé mudo. No sabía que pensar. Horas antes Rocky había estado bien conmigo y ahora esto.
Llamé a Rocky.
- Hola ¿que tal?
- ¡Hooooola! ¡Que sorpresa!. Acá pues cansado.
- ¿Ah si?. Claro la noche debe haber estado muy movida.
- Si pues, bailamos casi toda la noche.
- No me refiero precisamente al baile, si no a lo que pasó después del baile.
- Pues, de que hablas. Yo me fui a dormir.
- ¿Con quien?
- ¿Qué tienes? Te pasa algo.
- Digamos que, alguien perdió un móvil anoche. Y posiblemente tú sepas donde se pueda encontrar.
- Yo no tengo nada. ¿El móvil de quien?.
- De Alejo. Dicen que tú te acostaste con él.
- ¿Qué yo hice que?. Yo no he hecho nada. Tú me dejaste en la esquina de mi casa. Yo me fui a dormir. ¿Quien te ha dicho eso?
- Juan me llamó, me dijo todo esto. Sólo quiere saber si tienes el celular de Alejo.
- Yo no tengo nada. Es mas, dame el fono de Juan para aclarar este asunto.
- Ok. Mira, si Juan esta mintiendo hablaré con él para saber porque miente, y si tú lo haces todo quedó hasta aquí.
- Ok.
Horas más tarde Juan me invitaba al departamento de Alejo para tomar unos tragos. Rocky también iría. Me dio a entender que sería una suerte de orgía y que necesitaban de dos parejas. Las palabras resultarían escasas para describir como me sentía en aquella mañana de vísperas de Navidad. Genial anticipado regalo.
Mis delusiones paranoicas dilucidaban un pequeño complot. Los taxistas, los rumbos extraños que tomaron. ¿Era posible que Alejo haya concertado dicho extraño rumbo antes que yo llegara a tomar el segundo taxi?. El entusiasmo de Rocky por seguir bebiendo. La negativa de Rocky para asumir lo que realmente había pasado. ¿Por qué si en realidad quería estar conmigo, no se esforzaba en ponerse en contacto conmigo y aclarar la sitación? ¿Por qué si sabía que no había hecho algo malo, iba a reunirse con Alejo?.
Como era de esperarse no acudí a dicha reunión. Llamé a Juan, prácticamente me imploró que fuera. Solicité me comunicara con Rocky. Al hablarle, este último en un tono muy alegre, me preguntó si era cierto que iría, pues me estaban esperando, yo sólo atiné a interrogar si lo que me contaron horas antes era verdad o mentira. Rocky distraía la respuesta con una risa y sólo contestaba que en tanto fuera al departamento de Alejo me diría la respuesta. Con un tono más serio volví con mi pregunta inquiriendo que sólo era necesario un Si o un No. Ante ello Rocky respondió con un Si. Tiró la piedra y rompió el cristal de una ilusión.
Me encontraba con Elena en ese momento. Debo decir que por “n-esima” vez en el año me tiraban la puerta en la cara. Como un flashbax pasaron por mi mente los recuerdos de Lucho y sus indefiniciones, del pequeño Blackbird y sus poemas llenos de ilusiones, de Edu y sus negaciones. Abracé a Elena y me preguntaba: ¿porque? ¿Tan mala persona soy? ¿Tan mierda soy? Que siempre me terminan cagando. A lo que ella respondió: No, tú sabes que no eres así, esa clase de personas sólo ven lo superficial, no miran el fondo del asunto y me prodigó un abrazo tan quita aire mientras engujaba las lágrimas de vergüenza y frustración. Pasé con ella el resto de la tarde, paseando, caminando, pero sobretodo conversando.
Al caer la tarde llamó Rocky. Pidió disculpas por su error. Solo atiné a responder que pensé que era diferente, pero me di cuenta que todos en el mundo del ambiente son putos y pendejos, y que yo no quería nada con él, ni siquiera amistad. Le recordé que hace un par de meses vivió una situación si no parecida, al menos en el fondo semejante, pues su pareja le había traicionado así que debía imaginarse como me encontraba. Me preguntaba donde estaba y con quien estaba. Acaso pensaba que era igual que él y me iba a tirar con el primero que encontraba o que conocía. Respondí que con mis amigos, pero que a él no debía interesarle donde estaba o que hacía en ese instante. Prometió llamar más tarde para poder conversar. Nunca lo hizo. Quería escribir algo sobre todo este evento nuevo para mí, sólo atiné a postear la canción For No One, que como veran figura el 24 de Diciembre. Asi me sentía en aquel momento.
Pasé una víspera navideña diferente, adolorido por el rompimiento de una ilusión más, nuevamente a la trica en este mundo de los amores, pero al mismo tiempo, siento que por difusión aprendí la lección. Nunca me había pasado esto. En fin.
Días más tarde este mensaje llegaría a mi e-mail, para ser más exactos, el día 29 de diciembre.
Hola espero que estés bien y hayas pasado una feliz navidad amigo y pases un feliz año nuevo espero ser tu amigo algún día , regrese con Héctor mi pareja estoy bien ok. cuídate discúlpame por todo amigo
El mundo es raro, extraño. ¿No lo creen?. Es una sinfonía agridulce. Es un círculo. Todo termina en donde comenzó. Simplemente fui uno más del monton. Un engaño. Un intento frustro de poder olvidar a alguien. No hice caso de todas las señales que podían decirme que las cosas no eran perfectas como pensé verlas. Ni modo. Así se aprende, por ensayo y error como diría Skinner.
“…And when I awoke I was alone This bird had flown…Norwegian wood”
22 Febrero 2006, 18:06
Me llama demasiado la atencion, como escribis... Me encanta... tu historia es muy bonita... Mi vida esta mejorando un pokitititito... pero ya es algo!... y eso tengo ke valorar!...
Muchas gracias por pasar por mi mundo beatle...
Un beso con sabor apple y un abrazo beatlemaniaco*
23 Febrero 2006, 11:32
Hey! Cotish me alegra saber que ha cambiado aunque sea un poquito... y que se cambio sea para mejor!!!!... y si no a esperar que gire la rueda y se incline a nuestro favor... let it be!!!!
Gracias x el comentario... seguiremos en contacto y escribiendo...
Otro beso con sabor a "apple"
16 Marzo 2006, 10:49
Es increible y complejo lo que pueden ser las relaciones humanas, mas alla del genero o ideologia.
Todos sucumbimos o nos desconocemos cuando nuestros sentimientos y caprichos nublan la razon...
Suerte que tuviste la opcion de observar la verdad de las cosas...
Saludos y sigue con la Historia de tu vida.
22 Marzo 2006, 08:01
Hey Daniel... vaya si las relaciones entre personas son dificiles... complejas y demas enredadas.
Siempre sucumbimos frente a algo relampageante o brillante, no es así?, y ello es lo que nos nubla la razón. Pero pasando el fulgurante brillo efimero vemos lo que realmente son.
Gracias por el comentario