PeruBlog.NET Crea tu bitácora | Administración  

Ilusiones En El Bus

Myself By Me Retroenlaces (0) comentarios (2)
Como cada fin de semana la gente se aglomeraba en el terminal para lograr conseguir un asiento en los vetustos ómnibuses que hacían servicio de transporte a esa hora de la tarde. Los rayos de sol caían vertiginosamente sobre la arena del área de espera. Las personas una detrás de otra hacían mil y un artificio para esquivar a los vendedores de helados, lentes de sol, y quien sabe que otras bagatelas más, y es que la situación de desempleo o subempleo en este país es realmente preocupante. Pero las personas no los evitaban porque no quisieran comprar los objetos más bien el miedo era causa común, pues es harto conocido que no pocos de estos personajes podrían llevar a hurtar algo de los inocentes pasajeros.
undefined
Después de un buen rato de espera llegó uno de los buses de la empresa. Otra aglomeración. Gritos de “respete la cola”, “oiga Sr. policía que no se metan adelante”, “que le pase, sáqueme la mano”, “oe que”. Entre risas y gritos logré subirme al susodicho vehículo. Dando una rápida mirada a los asientos disponibles, y no es que el destino me haya jugado esta pasada, pero dentro de los pocos que aún quedaban sin ocupar había un joven en aparente edad a la mía, trigueño de piel, cabello lacio sobre la frente, ojos negros y grandes vestía uniforme de una entidad bancaria que utiliza los colores naranja y azul. Nunca me gusta viajar al lado del pasillo, pero es que no había muchos asientos que elegir, así que tuve que hacerlo para poder llegar a tiempo a donde debía llegar.

Siempre me gusta viajar escuchando música y menguar de esa manera el aburrimiento que produce el viajar aunque sean cortas distancias. Así como a veces es deseable no tener ruido o viajar en grata compañía, es detestable que al subir en uno de estos carros te encuentres con que un canillita que te aturde con canciones vernáculares, o quienes te declaman poesía, o quieren vender “salud” con recetas “mágicas” o formulas que vaya Ud. a saber donde habrán sido producidas, y si quien las receta sabe lo que esta recentado, y vamos a quienes se dejan embaucar, por unos cuantos soles menos y arriesgan su salud. Ya que en el Perú se ve de todo, y los peruanos somos buenos creando y sacándole la vuelta a quien sea con tal de sobrevivir y subsistir en esta selva. Esas reflexiones vinieron a mi cabeza cuando vi. que en la parte delantera del carro, se colocaba un hombre de mediana edad, cuerpo delgado, cabello desgastado y sucio, quien con mochila en espalda nos repetía el discurso trillado y manoseado sobre que se gana la vida honestamente, que no roba, y que se disculpaba por interrumpir el viaje. Y vaya que a mi sí.

Comenzó su acto mencionando los trucos de magia, que ahora procedía a realizar. Deslizó a través de sus dedos un grupo de barajas tan añejas que habían perdido el color y tan dobladas que dejaban ver que aquel truco había sido repetido sin parar. Realizó su presentación, recibiendo risas como pago, por lo que comentó que todos podríamos realizarlo pero practicando un juego de dedos similar al utilizado para de manera gestual dar a entender un robo y realizando éste engañaríamos a nuestros potenciales espectadores no sin antes advertirnos que la frecuencia con la que realizáramos dependía para ser diestros en él.

Avanzó un par de pasos, y solicitó la ayuda de un pasajero para jalar una soga. Se detuvo cerca de mí pero se fijó en quien se encontraba en el asiento de enfrente. El truco consistía en colocarse alrededor del cuello una soga, que aparentemente iba con un nudo. La ayuda requerida consistía en jalar fuertemente el extremo libre de la soga para así supuestamente “cortar” la cabeza. Pero su momentáneo ayudante se adelantó en el proceso, siendo así el supuesto mago, puso sus ojos en mí solicitándome el favor necesario para su presentación, así que este humilde servidor se prestó para formar parte de algo que muchas veces detesta, pero esta vez le arrancó un par de risotadas. Así como así al jalar la soga, ésta pasó a través del cuello, o no pasó?, el caso es que simplemente salió. Oh! Sorpresa!.

Pero la razón de estos actos era ofertar unos productos comestibles, toffees creo que les dicen. Amenazó con que si uno se hacía el dormido mientras él pasaba por los asientos estamparía sus labios contra los del oportunamente cabeceado. Y creanme no desearían eso.

Como pocas veces, saque los 50 céntimos de sol que pedía para su producto. Lo gracioso fue el comentario que realizó: - Hay que endulzarle la vida a esta joven pareja que están acá sentados. No se horrorizen - Mi momentáneo acompañante que se había mostrado parco durante la presentación del acto, soltó una sonora risotada, no menos grandilocuente que la mía, mientras pensaba: - carajo! Me descubrieron - Y mutuamente nos reíamos con el compañero de asiento. Al final el aprendiz de mago bajó antes de llegar al peaje de la ruta. No sin antes despedirse graciosamente mientras yo abría uno de los dulces que adquirí en tanto acomodaba mi I-pod para no agobiarme en el viaje y de reojo miraba a mi acompañante que en ese momento cruzó su mirada con la mía.
undefined

comentarios

  1. Escrito por faryec:

    jajajaja, no sabes parece que fuera yo, ya que tambiñen me a pasado lo mismo, con la diferencia que yo iba con mi pareja al lado, parcos, aburridos y cansados, y era un payaso el q subio a ofertarnos "productos golosinarios" como dicen, el cual tambien nos dijo: a ver unos caramelitos para esta pareja que esta tan seria, el amor es bello! dijo... y yo lo mismo que tu: "me descubrieron!" jajajaja, saludos, tu blog esta chevere.

  2. Escrito por Aschroft:

    Jajaja, es increible como las historias se repiten. en distintos escenarios y con disimiles personajes.
    Bueno, el chico no era mi pareja, ni nada mío. He alli la razón jocosa. Jejejeje
    Saludos. Y Gracias x el coment.

Añadir comentario
 authimage
Design by N.Design Studio
Bitter Sweet Simphony esta alojado en PeruBlog.NET