Mayo
15
Se sentó como siempre en el borde de la cama. Las sábanas revueltas detrás de él. La cabeza dándole giros. Pero, la sensación de vacuidad que sentía por dentro, de sentirse un ser sin alma, un cielo sin sol, una noche sin estrellas. No era por la pérdida de 3 ó 4 mililitros de cierta secreción corporal color blanco opalescente.